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Sassani y los 33 Códigos de Luz: 2ª parte

Essassani - Earth Connection (@EssasaniEarthConecction) • Facebook

 Después de compartir mi experiencia con los Sassani y los 33 Códigos de Luz y Vida, sentí importante escribir esta segunda parte. No para contradecir lo anterior, sino para completarlo. Porque cuando una experiencia se asienta con el tiempo, aparecen matices que merecen ser nombrados.

Todo lo que compartí antes fue real para mí. Los códigos que me transmitieron Amblin y Fadami llegaron con una energía bella, clara y útil, y por eso los dibujé y los compartí con otras personas para acompañarlas y ayudarlas.

Y al mismo tiempo… siempre he tenido mis reservas.

Mis contactos más constantes, profundos y estables a lo largo de los años han sido con Ángeles y Maestros Ascendidos, y la diferencia entre unas energías y otras es muy evidente para mí. No es algo mental, es algo que se siente en el cuerpo, en el corazón y en el silencio interior que queda después del contacto.

Cuando conecto con ellos, siento un amor incondicional absoluto, sin intercambio, sin expectativa, sin “para qué”. No hay agenda. No hay sensación de que deba hacer algo a cambio. Es una presencia que simplemente acompaña, sostiene y ama.

Con los Sassani —y también con otros seres que se presentan como ayudantes de la humanidad, como algunos Pleyadianos— la experiencia es distinta. Hay conocimiento, hay claridad, hay mensajes elevados… pero no siento ese mismo amor incondicional. Siempre percibo un interés detrás. No necesariamente oscuro, pero sí un interés.

Mi intuición y mi equipo de luz han sido muy claros conmigo:
nadie entrega información, tecnología o ayuda a escala planetaria solo “porque sí”.
Y menos civilizaciones avanzadas.

Por eso he ido siempre con cautela y discernimiento. No desde el miedo, sino desde la soberanía. He sentido, en algunos momentos, que la humanidad puede ser vista más como un recurso o un medio que como un fin en sí mismo. Incluso como si, en ciertos escenarios, pudiéramos acabar siendo utilizados energéticamente, casi como siervos, sin darnos cuenta.

Esto no invalida lo recibido. Los códigos fueron reales, vibraban bonito y ayudaron. Pero para mí fue clave no idealizar, no colocar a nadie por encima, no entregar mi poder ni mi criterio. Escuchar, sentir, agradecer… y después decidir desde dentro.

Los mensajes de Amblin y Fadami, vistos con más perspectiva

Amblin y Fadami fueron quienes me contactaron directamente. Su comunicación siempre giró en torno a la frecuencia. Me repetían que todo es vibración: pensamientos, emociones, acciones. Todo emite una señal que interactúa con el campo de posibilidades del Universo.

Me explicaban que, cuando suficientes personas elevan su frecuencia —a través de la gratitud, la curiosidad y la apertura— la realidad comienza a reorganizarse sola. No como un plan impuesto, sino como una consecuencia natural de la coherencia colectiva.

Me mostraron muchas veces la imagen de la humanidad como una gran orquesta: durante siglos cada músico ha tocado por su cuenta, creando disonancia. Cuando cada uno empieza a afinar su instrumento interior, sin imposición externa, el sonido cambia. Y entonces surge algo nuevo: una sinfonía que transforma.

Hablaban de futuros posibles, no de uno solo. De ciudades más conscientes, de tecnologías alineadas con la vida, de sistemas basados en coherencia más que en control. Siempre dejando claro que no hay un futuro cerrado, que todo depende de las elecciones humanas.

Y aquí es donde, con el tiempo, yo empecé a sentir la diferencia:
el mensaje es inspirador, sí…
pero no nace del mismo lugar que el amor incondicional que siento con otras presencias.

Lo que hoy siento claro

Hoy puedo decir que honro lo vivido, agradezco lo recibido, y al mismo tiempo elijo el discernimiento. No sigo a ninguna civilización, terrestre o no. No entrego mi poder a ningún ser externo. Escucho, siento, agradezco… y decido desde mi intuición y corazón.

Comparto esto porque siento que es importante decirlo con claridad. No todo lo luminoso es necesariamente incondicional. Y aprender a distinguir eso también forma parte del despertar.

Tengo mucha más información, muchas experiencias y muchos matices que darían para muchas entradas más.
Si quieres preguntar, compartir cómo lo sientes tú o profundizar, aquí estoy.

Sé que muchos de vosotros queréis conocer más sobre los Sassani: su planeta, su cultura, sus naves y cómo viven…
Esa será la próxima entrada, donde compartiré todos esos detalles desde mi experiencia personal.
Si os interesa, estad atentos.

6 comentarios:

  1. Hola Sonia, muchas gracias por esta entrada. Me surgió una duda que puede que tenga que ver con energías de otros planetas o puede que no pero igual la dejo por acá. Últimamente he notado que hay muchos niños sangrando por la nariz, normalmente son niños que pasan mucho tiempo viendo videos o jugando en sus celulares. Tendrá esto que ver con algún tipo de manipulación o experimentación extraterrestre?

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    1. Hola Belkis,
      Desde cómo lo siento y percibo, las pantallas son una forma de manipulación y de desconexión grande entre la mente y el corazón. Nos desconectan emocionalmente y una parte del cerebro deja de estar realmente presente y consciente. Aparece más robotización . Y estos seres tienen un gran control de toda la tecnología.

      En cuanto a los niños siento que en el aire se están liberando sustancias o partículas agresivas, sutilmente. . Que nos afectan a todo solo que los niños, al ser más sensibles en su morfología y en su sistema, lo manifiestan antes en el cuerpo, por ejemplo como comentas con sangrados nasales o mayor vulnerabilidad a enfermar, mal humor ...

      Este ambiente también influye en la respiración: tendemos a respirar de forma más superficial. Y la respiración es el puente que nos conecta con el Ser. Cuando no respiramos profundo, nos desconectamos más del cuerpo, de la presencia y de la conciencia, y entramos más fácilmente en el miedo.

      La sangre es algo muy valioso para los otros seres,; es vida. Para mí, cuando se pierde sangre también se va produciendo una desconexión emocional progresiva. Por eso siento que cuidar la respiración, el cuerpo y la presencia es una forma profunda de protección.

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  2. Un placer, agradecida por crecer juntas.

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  3. Qué maravilla de reflexión por tu parte! Me encanta cómo te has cuestionado el tema, sin perderte en el ego, creyendo que eres especial, ni en la admiración extrema de otros seres, haciendo que acabes perdiendo tu soberanía. ❤️

    Te conozco y sé que sientes que nada, ni nadie es mejor, ni peor que tú.
    Eres de esas personas especiales que nunca juzga, que escucha a cualquiera que te muestre una perspectiva diferente a lo que tú sientes y siempre percibes claramente lo que te hacen sentir.

    Yo también creo que nada es por casualidad y que detrás hay una intención, quizás simplemente sea extender sus fronteras, lo que conocemos en la tierra como colonizar.

    En sí mismo, no es un motivo malo, pero hay que tener en cuenta que el ser humano se mueve en una dualidad que puede transformar cualquier facilitación de “información o tecnología” en algo denso y poco beneficioso para la colectividad planetaria.

    Gracias por ser luz y referente para muchas personas. 🥰

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  4. Gracias por tu valiosa reflexión Ana. 🥰 Sonia

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