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✨Desdoblándose más allá del cuerpo: no era un sueño. Parte 2.




Después de contar mi primer viaje astral, pincha aquí 👉   Desdoblándose más allá del cuerpo: mi primer acercamiento al viaje astral  algo empezó a rondarme:
Si esto no era un sueño… ¿qué era exactamente?

Al principio intenté encajarlo en lo que conocía:
“Seguro fue un sueño raro.”
“Demasiado real, pero un sueño.”

Pero había algo que no cuadraba.

Cuando sabes que no es un sueño

Se siente distinto.
En los sueños normales todo es difuso, cambia rápido, carece de lógica… y al despertar, se escapa de tu memoria.

Aquí no.
Mi habitación estaba exactamente donde debía estar.
Mi cuerpo también.
Y yo… no estaba dentro.

Era como mirar desde fuera, con una claridad incluso mayor que estando despierta.
El aire parecía distinto, los sonidos más profundos, y cada objeto tenía un peso y una presencia que jamás había notado así.

La diferencia más clara (para mí) es la sensación de salir:
ese zumbido, esa vibración… o simplemente darte cuenta de que tu conciencia se eleva y tu cuerpo queda abajo, quieto, inmóvil.

Nunca lo he sentido en un sueño, ni siquiera en los más intensos o realistas.
Es otra cosa completamente distinta. Física, aunque no lo sea.


Estar presente de verdad

En un sueño, aunque muy real, siempre hay algo que no termina de estar completamente presente.

Aquí sí estás.
Pensando, observando, siendo consciente de cada detalle.
No estás dentro de una historia: estás viviendo algo.

Y lo más bonito: el recuerdo no se escapa.
No se desdibuja ni se va al despertar.
Se queda. Como un tesoro, con coherencia, con sentido, como si realmente lo hubieras vivido.


Algunas señales que me ayudaron a darme cuenta…

  • Sensación de separación: zumbido, vibración, flotación.
  • Lucidez total: pensamiento claro, observación detallada.
  • Estabilidad del entorno: tu habitación, tus objetos, tu cuerpo inmóvil.
  • Recuerdo que se queda: nada se pierde al despertar.

Si esto ocurre → probablemente estás en un viaje astral.
Si todo es inestable, cambiante o fragmentado → sueño normal.
Si sabes que estás soñando y puedes jugar con la historia → sueño lúcido.


Sueños lúcidos: volar dentro de ti mism@

Aquí es donde los sueños lúcidos entran en juego.
Si el viaje astral te enseña a “observar” desde fuera, los sueños lúcidos te permiten participar activamente desde dentro.

Puedes dirigir la historia, explorar emociones, interactuar con tu mundo onírico y practicar control consciente.
Para mí es como tener una sesión de terapia con tu alma como terapeuta: puedes enfrentarte a miedos, reencontrarte con partes tuyas que necesitan atención, con ancestros… o simplemente crear y volar sin límites.

Por ejemplo:

  • Mirar tus manos o algún objeto extraño durante el sueño.
  • Comprobar si se comporta como en la realidad (¿puedes atravesarlo? ¿cambia de forma?).

Y cuando lo notas… la magia empieza: volar, teletransportarte, vivir escenas increíbles…
y tu conciencia, sin darte cuenta, se va afinando.


Práctica para los sueños lúcidos

Quizá te pueda ser útil: entrenar la memoria de tus sueños. Porque cuanto mejor recuerdas lo que sueñas, más fácil es darte cuenta de que estás soñando y… ¡zas!… entrar en un sueño lúcido.

Algunas cositas que suelo hacer:

  • Diario de sueños: nada más abrir los ojos, anota todo lo que recuerdes. Sí, incluso ese unicornio rosa bailando salsa en tu cocina. Todo vale.
  • Grabar un audio en el móvil: contarte tu sueño en voz alta como si se lo contaras a alguien cercano ayuda un montón a fijarlo.
  • Revivirlo en tu mente: dedicar unos minutos a recorrerlo como si fuera tu propia película.

Y la que más uso yo, y que más me funciona, es preguntarme varias veces al día:
“¿Estoy soñando o estoy despierta?”

Suena un poco loco, lo sé 😅
pero tu mente acaba haciéndolo sola mientras duermes…
y de repente, lo sabes.


Un pequeño apunte que a mí me da mucha calma

Con el tiempo también he entendido algo importante: no hace falta forzar nada, pero sí puedes cuidarte un poco en estos estados.

A veces, antes de dormir, imagino como una pequeña luz a mi alrededor, como si me envolviera.
También suelo marcar una intención sencilla: estar tranquila, sentirme bien, y solo conectar con lo que me dé paz.

Y si en algún momento algo no me gusta o me incomoda, simplemente pienso en volver…
y vuelvo. Sin esfuerzo.

Después, me gusta darme unos minutos para “aterrizar”: beber agua, moverme un poco, escribir lo que he sentido…
como si trajera conmigo un pedacito de ese otro lugar.


Lo más importante: disfrutar y compartir

No importa cómo lo llames.
Lo importante es sentirlo, observarlo y disfrutarlo.

Cuanto más tranquil@ y confiad@ estés, más fluida será la experiencia, ya sea en el astral o en los sueños lúcidos.

Y algo que me hace muchísima ilusión: que mi tía Inma nos escriba y nos cuente sus sueños lúcidos… tengo muchas ganas de leerla.

Así es como lo siento yo…
y tú, ¿lo has sentido alguna vez?


Un “resumillo” final 😉

Viaje astral: sentir que te separas del cuerpo, explorar otra realidad, encontrarte con otras almas o guías, con mucha claridad.

Sueño lúcido: darte cuenta de que estás soñando y poder moverte dentro de ese mundo, explorarte y jugar con todo lo que aparece.

Sueño normal: cambia, se escapa… y a veces cuesta recordarlo

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