Cuando canalizo, siempre intento cuidar mucho la energía.
Aun así, hay mensajes que atraviesan más de lo que esperaba.
Con esta reflexión me pasó algo especial. Mientras la grababa, podía sentir —cada uno a su manera— las emociones que se mueven cuando se atraviesa la depresión. No como algo mío, sino como una resonancia compartida.
Pero hubo un momento que me desbordó.
Cuando el mensaje decía: “Esto no es para atravesarlo tú solo”.
Ahí no pude dejar de llorar.
No porque yo haya vivido una depresión, sino porque he acompañado a personas muy queridas en procesos muy delicados. Y al volver a escuchar la reflexión, comprendí la hermosura del mensaje: cuando alguien empieza a sanar, aunque sea un poco, ese movimiento no se queda solo en él. Algo alrededor también se alivia. Algo más respira.
Por eso este espacio no es para explicar ni aconsejar.
Es para hablar bajito.
Para no caminar solos.
Si te apetece, me encantaría leerte.
No porque necesites una respuesta.
Ni para decirte qué hacer.
Solo para escuchar qué sentiste tú al escuchar esta reflexión.
Si te removió, si te alivió, si te incomodó… o si simplemente te acompañó.
Ya que sea lo que sea, nos enriquecerá a l@s dos.
Si aún no la has escuchado en voz, puedes hacerlo aquí: La depresión como aliada
Gracias por estar 🤍

