Entradas populares

Ego al volante y yo intentando no marearme.




 Los guías me recuerdan mucho últimamente algo sobre el ego… y cómo, muchas veces, vivimos la vida en piloto automático, sin darnos cuenta de que todo el timón lo lleva él.

Yo lo siento así: durante años aprendemos a ser “alguien” para movernos por el mundo. Vamos recogiendo pensamientos, formas de ver la vida, maneras de reaccionar… de la familia, la sociedad, el lugar donde nacimos… y, sin darnos cuenta, el ego se pone a conducir como si supiera todo, mientras nosotros vamos en el asiento de copiloto, a veces gritando “¡para el coche, que no sé a dónde vamos!” 😅

Fue una forma de protegernos, de encajar, de sobrevivir… y está bien. No hay culpa, solo un piloto automático instalado sin manual de instrucciones.

El ego está presente siempre, sobre todo cuando algo nos duele o nos inquieta. Se engancha a ideas con las que nos identificamos: opiniones, creencias, pensamientos sobre quién somos. Y cuando alguien las cuestiona… ahí se pone dramático y nos arrastra con él, como un niño que no quiere soltar el helado. 🍦

En cambio, el ser no juzga, no se entromete.
El ser es como ese gato sabio y bonachón que se sube a la mesa y te mira desde arriba: observa, acepta todo lo que somos, y no pretende cambiar nada. Incluso si dejamos caer migas por todos lados, él solo parpadea y nos mira con paciencia infinita. 🐱

Si alguna vez has mirado el cielo y visto pasar las nubes, sin agarrarte a ninguna, es un poco así: observar los pensamientos, las emociones y las experiencias del día a día sin dejarse arrastrar. No juzga. Solo ve lo que es.

Y cuando me doy un respiro y lo practico, el cuerpo se relaja, la mente se suaviza y aparece un poco de paz interior.

De esto iremos hablando más, poco a poco, sin prisas, tenemos toda la vida, ya que mientras estemos vivos el ego estará cerca..... pero iremos aprendiendo a no dejarle las llaves del coche.😏

Si te apetece, cuéntame…
¿en qué momentos tu ego se pone dramático o se sube al volante?
¿y notas esos momentos cuándo logras mirar desde el ser, como quien observa pasar las nubes o un gato sabio desde la mesa?

¿Que te apetece tomar? Este espacio es para eso. Para charlar bajito, de tú a tú, con sinceridad… y una sonrisa. 

Por si no conoces la meditación te la dejo aquí: 👉Observando el Ego

Charlando sobre "La belleza de Ser diferente"




 La madre de un chico adolescente me hablaba de cómo se siente en su nuevo colegio: raro, observado, fuera de lugar. No comparte los mismos gustos, ni las mismas lecturas, ni las mismas conversaciones. Y esa diferencia, lejos de celebrarse, le pesa.

Mientras la escuchaba, sentí que no era solo su historia.
Es la historia de muchos.

Quise poner todo esto en manos de los guías y llegó la reflexión de la que hablamos aquí, "La belleza de Ser diferente"  con  una sensación muy clara: somos muchísimas más personas de las que creemos las que nos hemos sentido diferentes, raras o fuera de encaje. Lo que pasa es que casi nunca lo decimos. Ni siquiera a nosotros mismos. Sobre todo por miedo a ser juzgados… o por el juicio que ya nos hacemos dentro.

Y pensé que, si pudiéramos juntarnos y hablar de esto sin máscaras, sin la presión de tener que aparentar nada, descubriríamos algo hermoso: que eso que creemos tan nuestro, tan aislado, también vive en el otro. Incluso en ese que parece encajar perfectamente.

A veces imagino algo sencillo: el club de los raros.
Pero no un club con nombres, ni insignias, ni etiquetas.
Un espacio invisible, hecho de verdad y desnudez.
Un lugar donde no haya que corregirse para pertenecer.

Ser diferente no es un error que haya que pulir.
Es una forma de estar vivo.

La naturaleza me lo recuerda constantemente.
Los pájaros no intentan encajar.
Unos son grandes, otros pequeños.
Picos extraños, ojos saltones, plumas desordenadas.
Ninguno se cuestiona si es válido.
Con solo existir, ya tiene su lugar.

Quizá nosotros olvidamos eso.
Quizá no vinimos a parecernos, sino a expresarnos.
Y tal vez aquello que nos hizo sentir fuera de sitio sea, en realidad, la puerta a nuestra verdad.

Dejo esto aquí, como quien deja una taza caliente sobre la mesa.
Sin conclusiones cerradas.
Sin respuestas definitivas.

Si alguna vez te sentiste diferente, raro o fuera de lugar,
si te nace compartirlo, te invito a un café o un té ....

Este espacio es para charlar sin juicio.
Para acompañarnos.
Para recordar que, incluso así —o precisamente así— estamos bien.

Si aún no escuchaste la reflexión puedes hacerlo aqui: La belleza de ser diferente. 






No caminaba sola, solo que no lo recordaba

 



Desde siempre he tenido la sensación y diría certeza (sin animo de sonar pretencioso), de no pertenecer del todo a este mundo.

Me costaba entender desde chiquitina, por qué se decían unas palabras mientras la energía que las acompañaba decía otra cosa distinta. Sentía la vida con mucha intensidad… y muchas veces no me sentía comprendida.

Crecí en una familia que me amaba, pero también escuché frases muy repetidas:
“tienes que ponerte una coraza”,
“no puedes sentir tanto”,
“el mundo es así”.

Y sí… la vida dolía. Mucho.

De niña, durante un tiempo, irme a dormir me aterraba.
Por las noches durante meses, aparecían presencias que me daban miedo, que me miraban a los ojos, me hacían muecas, burlas, que me paralizaban. Taparme hasta la cabeza no servía de nada. Estaban ahí.
Ir a la cama era una tortura.

Recuerdo  una conversación concreta con mi padre. Fue solo una vez, pero fue importante.
Él no entendía del todo lo que me pasaba, y aun así me dijo algo que, sin saberlo entonces, me sostuvo:

“Hablales. Diles que te dejen en paz. Vienen porque tienes miedo. Se alimentan de eso.”

Años después comprendí que aquellas palabras me confortaron más de lo que supe ver en ese momento. Algo en mí se sintió apoyado. Acompañado.
Con miedo, pero con una pequeña fuerza nueva, un día me atreví a hacerlo. No porque dejara de sentir miedo, sino porque ya no quería seguir huyendo, y con el tiempo ya en la adolescencia, cerré esa puerta. 

No podía hablar de todo aquello con el mundo, el mundo hablaba otro idioma. No encajaba en la realidad que me rodeaba.
Seguí con mis estudios, con la vida “normal”, aunque en el fondo sabía que esa parte invisible seguía ahí. Simplemente dejé de mirarla.

Y no fue hasta muchos años después, ya pasada la treintena, cuando algo dentro de mí dijo:  basta.
Me sentía como si estuviera atrapada en una prisión, dentro de mi propio cuerpo, sin libertad para una parte muy profunda de mí.
Había algo que llevaba tiempo llamando… y una parte de mi ser supo que ya era el momento.

No fue desde la ausencia de miedo.
Fue desde la conciencia.
El miedo seguía ahí, pero ya no estaba sola frente a él. Así que dejé de huir y me abrí, poco a poco como una sabia mujer me había aconsejado, a esa parte que había negado durante tanto tiempo.

Desde ahí comenzaron a aparecer presencias de luz. Ángeles, guías… cada uno puede llamarlos como sienta.
Para mí no fueron figuras lejanas ni solemnes, sino una presencia cercana, amorosa, muy humana en su forma de acompañar.
Un “estoy aquí contigo” constante. Un recordatorio de ese otro lado de luz amorosa que siempre había estado ahí. 

Nunca volví a caminar sola. 👼

Comparto esto aquí porque este blog quiere ser eso: un espacio íntimo.
Un lugar donde ir dejando, poco a poco, vivencias, reflexiones y formas de caminar acompañados por ese equipo de luz, por los guías, por los ángeles…
Todos sostenidos por esa Fuente amorosa —Dios, Vida, Luz— como cada uno quiera nombrarla.

La vida sigue siendo la vida. Hay caídas, hay días difíciles.
Pero cuando recuerdas que no estás sola, se vive desde otro lugar.
Desde el ser.

Quería compartirlo contigo, porque tú también tienes a tu equipo de luz... y podemos descubrirlo juntos. Ya que nuestros caminos no son "muy diferentes" y tus experiencias son las mías.......y viceversa. 

Si algo de esto te resuena, me encantaría que me cuentes cómo lo vives tú.
Este espacio es para eso: charlar con calma, acompañarnos.


¿Qué es el amor? Una reflexión íntima sobre dejarse amar.

 


El amor…

Hoy me nace compartir esto.
No como una verdad, ni como algo que haya entendido del todo,
sino como una experiencia que se deja sentir.
Si te resuena, este espacio también es tuyo y me honra que así sea. 

El amor es un susurro que me atraviesa.
Es un impulso que me pone de pie ante la vida, que me abre los ojos y el corazón sin que yo haga nada.

No tengo que buscarlo fuera.
No tengo que entenderlo ni definirlo.💫

Siento que todo a mi alrededor respira amor.
Mi corazón late, mis pulmones se llenan de aire, y todo eso ya es amor.

El mundo no necesita que yo lo ame con mi versión del amor.
Ya está siendo amado.

Lo que necesito es abrirme a eso,
dejarme atravesar,
dejar que me toque,
dejar que me mueva.

El amor me enseña mi ignorancia de una forma suave.
No para señalarme, sino para mostrarme hasta dónde llega mi mirada… y dónde empieza el misterio.
Me muestra lo que aún no sé,
y en ese no saber,
me siento viva. 

No es una prueba ni un esfuerzo.
Es un regalo.
Un recordatorio de que soy parte de algo más grande,
de que no estoy solo.

Cuando abrazo mi propia vida,
cuando me miro sin exigirme, sin corregirme,
siento que ese amor me sostiene.

Mis errores, mis caídas, mis miedos…
todo suma,
porque todo me devuelve a casa. 💞

No tengo que cambiar para merecerlo.
No tengo que perfeccionarme.
Solo darme cuenta de que soy amada,
ahora mismo,
tal como soy.

El amor no es algo que yo haga.
Es algo que me atraviesa.

No lo entiendo del todo con la mente.
Y sé que con la mente no se puede.

Lo entiendo cuando miro una puesta de sol y algo dentro se aquieta.
Cuando observo una flor y no necesito explicarla.
Cuando me miro a los ojos en el espejo y, por un instante, me reconozco ahí dentro.

Ahí lo entiendo.

Es un río que me une a todo lo que existe:
a los árboles,
a los planetas,
a las personas,
a los universos.

Y cuando lo siento así, en este instante,
sé que estoy a salvo.

Sé que no hay separación.
Que no hay soledad.
Que todo es uno.

Solo me queda abrirme,
respirar,
vivir.

Solo me queda mirar el misterio de la vida
y dejar que me abrace.

Amor y vida son uno.
Yo soy una con eso.

No sé exactamente qué es.
No lo entiendo del todo.

Sé que funciona.
Sé que hay una inteligencia que me ama,
que vive por mí.

Y yo,
con el corazón abierto,
me dejo amar.

Querido compañer@ Si te nace, te leo.💝


¿Dónde sientes tú el amor sin entenderlo?
¿En qué instante de tu vida se te ha revelado sin palabras?

Este espacio es para escribir desde ahí. 💛

Charlando sobre "La depresión como aliada".

 


Cuando canalizo, siempre intento cuidar mucho la energía.

Aun así, hay mensajes que atraviesan más de lo que esperaba.

Con esta reflexión me pasó algo especial. Mientras la grababa, podía sentir —cada uno a su manera— las emociones que se mueven cuando se atraviesa la depresión. No como algo mío, sino como una resonancia compartida.

Pero hubo un momento que me desbordó.


Cuando el mensaje decía: “Esto no es para atravesarlo tú solo”.
Ahí no pude dejar de llorar.

No porque yo haya vivido una depresión, sino porque he acompañado a personas muy queridas en procesos muy delicados. Y al volver a escuchar la reflexión, comprendí la hermosura del mensaje: cuando alguien empieza a sanar, aunque sea un poco, ese movimiento no se queda solo en él. Algo alrededor también se alivia. Algo más respira.

Por eso este espacio no es para explicar ni aconsejar.
Es para hablar bajito.
Para no caminar solos.

Si te apetece, me encantaría leerte.
No porque necesites una respuesta.
Ni para decirte qué hacer.
Solo para escuchar qué sentiste tú al escuchar esta reflexión.
Si te removió, si te alivió, si te incomodó… o si simplemente te acompañó.

Ya que sea lo que sea, nos enriquecerá a l@s dos. 

Si aún no la has escuchado en voz, puedes hacerlo aquí:  La depresión como aliada

Gracias por estar 🤍



Acompañar y abrazar el dolor del mundo.


 



El otro día mi primo me envío un mensaje por WhatsApp, y sobre aquello escribo hoy.

Me compartía algo que le duele desde hace tiempo y cada vez mas y compartía conmigo con total apertura:

El dolor del mundo.

La violencia del ser humano contra el ser humano, contra los animales, contra la vida misma.
No lo entiende.
No comprende cómo podemos hacernos tanto daño unos a otros por poder, por miedo, por un trozo de tierra, por creer que el otro es distinto.

Mientras le escuchaba, sentía ese nudo que a veces aparece en el pecho.


Porque aunque no vivamos esas situaciones de cerca,
aunque no le estén ocurriendo a alguien de nuestra familia,
ese dolor se cuela igual. 

Los guías espirituales, y el maestro Jesús, tiempo atrás, me dijeron algo que cambió mi forma de "mirar" todo esto para no quedar en frustración y sufrimiento.......
Nada de esto es nuevo.
Esta violencia, esta lucha, esta sensación de separación ha existido siempre.
Forma parte del ego humano, de creer que estáis separados unos de otros.

Dios, la Fuente, la Vida… no lo detienen porque existe el libre albedrío.
Cada alma atraviesa aquello que ha venido a experimentar, aunque desde aquí nos duela y no lo comprendamos del todo.

Y aquí vino el aprendizaje más profundo para mí, no de un día a otro, sino con el tiempo: 


No mirar hacia otro lado.
Pero tampoco ahogarme en ese dolor.

Lo que hago es esto:
respiro,
dejo que ese dolor pase por mí,
lo siento sin rechazarlo
y sin quedármelo.

Y es ahí, en ese momento, donde nace algo muy concreto:
un gesto interior de respeto profundo.

Ahí es donde digo, en silencio:
te honro.

Te honro a ti, alma que estás sufriendo, aunque estés lejos.
Te honro porque no conozco la historia completa que has venido a vivir.
Y desde ahí no juzgo, no explico, no corrijo.

Siento ese dolor atravesarme, como el viento,
y lo dejo transformarse.
No se queda en mí.
Regresa al mundo convertido en luz, en compasión, en amor. 

Y eso es lo que te devuelvo a ti. 

Esto es lo que he aprendido a hacer con este dolor.
No para huir.
No para negarlo.
Sino para sostenerlo sin ahogarme.

Porque si yo me hundo en él, no ayudo.
Pero si mantengo mi luz encendida —aunque sea pequeña—,
esa luz también acompaña.

Dejo esto aquí como una página de diario.
No viene de ninguna grabación.
Solo de algo que necesitaba ser escrito.

Y si te apetece, me encantaría leerte.
No para responder.
No para aconsejar.
Solo para escuchar qué se movió en ti al leer esto.
Este espacio es para hablar bajito,
para no caminar solos. 🌿


Charlando sobre "Recuerdos del alma"


Estos días, pensando en la reflexión "Recuerdos del alma", me vino un símil muy simple.

Si nos acabamos de conocer, y aún no la escuchaste, ve al final de este post, donde tienes el enlace.  Sea lo que sea bienvenida/o de nuevo a este rincón.
Acompañémonos unos minutos, tranquilos, y sintamos juntos lo que esta reflexión nos movió.


Un símil que me vino

El alma es como la electricidad.💥

No la vemos.
No solemos pensar mucho en ella. 

Pero cuando olvidamos que somos esa energía, todo se nota en cómo vivimos.

El cuerpo sería como una lámpara. Bonita o sencilla, nueva o vieja.

La electricidad es lo que la atraviesa.
Puede hacer funcionar cualquier aparato 
(lampara, televisor, tostador), y aunque la forma cambie como nuestros cuerpos, cada uno diferente.......... la energía que los "anima" sigue siendo la misma.

Venimos de una gran fuente, como una central eléctrica enorme.
Llámala Dios, Fuente, Vida, Amor…
Esa energía es una y es la misma en todos.... como en los electrodomésticos...

A veces podemos sentirla en conexiones como destellos, personas, palabras que nos tocan.
No es algo nuevo. Es más bien un esto ya lo sabía.

Este símil me ayuda en el día a día. Sobre todo cuando me puedo sentir abrumada con tantas "tareas" que hacer..... y me ayuda a regresar a mi. Parar, respirar, ver un pájaro....... y sentir esa "electricidad compartida".....
Me recuerda que no soy solo el cuerpo
y que la misma energía que me habita a mí
es la que habita en todos.

Y esto me hace sonreír...

Si quieres, charlemos un poco…

¿Qué opinas tú?
¿Te sirve esta idea?
¿Hay algo que te ayude a recordar quién eres cuando la rutina pesa?
¿Cuándo sientes que tu energía está más viva y luminosa?
¿Y qué pequeños detalles del día te hacen recordar que no eres solo tu cuerpo, sino algo más grande que te atraviesa?

Y si quieres, comparte conmigo lo que a ti te ayuda: así podemos acompañarnos un poco más, juntos. 🌿

Si aún no la has escuchado en voz, puedes hacerlo aquí: Recuerdos del alma


Bienvenid@ al blog

 



💛

Bienvenid@ a este espacio para bajar el ritmo, pausar y sentir. 💫

Este blog es un lugar donde escribo como quien abre su diario en voz baja.
Comparto lo que se mueve dentro, las preguntas que aparecen, las comprensiones que llegan sin prisa.
A veces desde la experiencia, otras desde la intuición, otras desde la inspiración que recibo —de los ángeles, de la vida, de la energía que nos rodea— 🌿

Aquí hablaremos de espiritualidad y crecimiento, sí…
pero también de emociones, de experiencias, de formas de ver la vida,
de lo invisible y de lo muy humano.
De lo que duele, de lo que despierta, de lo que no siempre sabemos explicar.
Incluso de esos temas que a veces no se nombran tanto: otras realidades, conciencia, presencias, lo que se siente y no siempre encaja.

No busco dar respuestas ni enseñar nada.
Este espacio no va de tener razón, sino de acompañarnos.
Cada entrada es una conversación íntima:
a veces palabras,
a veces preguntas,
a veces solo un lugar donde respirar y sentir.

Si aún no conoces las fábulas y reflexiones en voz, puedes escucharlas en:
🎧 YouTube — Escucha Voz corazón
🌿 Instagram —  Narraciones conscientes

Este es nuestro rincón. 

Reuniones, espejos y silencios

  Hola alma compañera, esta entrada viene como hilo a una publicación de mi canal de Youtube Voz Corazón que habla sobre las reuniones de co...