Esta fábula El cuidado verdadero abre la puerta muchas emociones no dichas y pensamientos. Y para eso es este espacio para compartirlos.
Cuidar de una persona mayor puede remover muchísimo.
Y no siempre se dice así de claro. Parece que como son nuestros padres tenemos que entenderlo todo, aguantarlo todo… y no siempre es así.
Hay días en los que duele.
Duele que te hablen mal, que se enfaden por cosas pequeñas, que tengan manías que lo ocupan todo.
Duele sentir que esperan de ti más de lo que puedes dar.
A veces aparece algo todavía más difícil de nombrar:
la sensación de que creen que les perteneces.
Como si tu tiempo, tu energía o tus decisiones fueran suyas.
Muchas veces no aceptan esta etapa de su vida. Se sienten vulnerables, perdidos, asustados.
Y quien suele convertirse en su saco de boxeo es quien está más cerca:
los hijos, la pareja, la familia cercana.
Frases como “yo lo haría por ti”, “después de todo lo que he hecho”, “nadie me cuida como yo cuidé”…
duelen. Mucho.
Y dejan una herida silenciosa.
Es importante poder ver esto con claridad:
eso es manipulación emocional.
No tiene que ver con el amor, aunque venga envuelto en él.
Entenderlo no es justificarlo.
Es dejar de cargar con una culpa que no te corresponde.
No tomártelo de forma personal no siempre es fácil, pero ayuda a protegerte por dentro.
La mayoría de las veces no hablan desde el corazón, hablan desde el miedo a perder el control, la independencia, el lugar que ocupaban.
Y aun así, tú puedes amar sin permitirlo todo.
Puedes poner límites donde quizá antes no los había.
Puedes cuidar sin desaparecer.
Esta etapa también es un aprendizaje profundo.
Te está enseñando a mirarte con más verdad, a ser más empático sin olvidarte de ti, a conocer a tus padres desde un lugar distinto.
Más real. Más humano.
Si estás aquí leyendo esto, no es casualidad.
Tu camino es el mío, y es el de muchos.
Tus alegrías y tus tristezas también.
Y por eso, aquí puedes hablar.
Sin sentirte mal. Sin tener que justificarte.
Aquí no estás solo/a.
Estás haciendo lo que puedes.
Y ahora mismo, eso es suficiente 🤍
Te "escucho".

Qué difícil es, es esta sociedad, decir que algo no te gusta y no lo quieres para ti, sin que los demás te pongan el letrero de “egoista”, “superficial”, “rara”, “tikismikis” y un largo etc. de apelativos.
ResponderEliminarSer coherente con lo que sientes, desde el amor más profundo hacia ti misma, no al amor egoísta, parece ser, que es algo no tolerable para los demás.
En una sociedad bipolar, donde te invitan a ser única y diferente, pero cuando lo eres te atacan y persiguen por ello, es difícil tratar temas como este que planteas.
Es lógico no querer cuidar a tus padres dependientes, pero no por falta de amor, sino porque no es tu trabajo, literalmente.
Me explico.
Se potencia y se busca el propósito de vida, ese quehacer particular que conecta con tu alma y hace que, vivir, sea una experiencia enriquecedora y coherente.
Es decir, que habrá personas que disfruten su experiencia como sanadores, otros como creadores, otros como cuidadores…ya que descubrieron que vinieron a eso.
Con lo cual, cuando llega ese momento en el que tus padres se vuelven dependientes, se supone que tienes que tener los conocimientos y las ganas de convertirte en su “enfermera” 24 horas del día. 😖
Ni sé, ni quiero, ni coincide con el propósito de vida con el que me siento más identificado y que expande mi ser.
¡Pero qué conveniente ha sido potenciar la culpa en el ser humano, para castrar la expansión y liberación mental, emocional y espiritual cuando le conviene a la sociedad!
Que nadie se cuestione las imposiciones y las creencias, porque sino le serán enviadas docenas de cajas llenas de culpa para que no nos haga sentir incómodos a los demás.
Amar es algo más que lo que hemos aprendido en nuestras casa desde niños.
Amar no es sufrir, ni sacrificarse, ni aguantar, ni olvidarse de una misma.
Amar es ver la densidad, la diferencia, las sombras, la dependencia, la muerte, la culpa, la vejez y abrazarlas, acompañarlas, aceptarlas y transitarlas como un proceso necesario y maravilloso en esta experiencia terrenal, sabiendo que no son ni un error, ni un castigo y, por supuesto, no somos ni las responsables, ni las encargadas de mitigarlas.
Con lo cual, se puede encontrar a quien sí le guste cuidar, para que lleven a cabo ese trabajo de cuidar a tus padres y a la vez, mantener tu energía para acompañar, desde la coherencia, ayudando más y mejor en este proceso de aceptación de la fragilidad del cuerpo y finitud de la vida.🌈🥰
EliminarLo que transmites me recuerda que la libertad de vivir nuestra verdad y cuidar de nosotros mismos es un acto de amor en sí mismo. No necesitamos cargar con lo que no nos toca; acompañar con respeto y consciencia es suficiente para que todo se sienta pleno y equilibrado 💛✨
Y ahí viene el paso… atreverse a verlo y ....... hacerlo. Desde esa armonía mente corazón. Te abrazo.