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Reuniones, espejos y silencios


 

Hola alma compañera, esta entrada viene como hilo a una publicación de mi canal de Youtube Voz Corazón que habla sobre las reuniones de comunidades y el ambiente que suele crearse....... Porque no hay casi nadie con quien hables de este tema y que no te diga que "se tiran de los pelos" 😓

 Pero buceando mas allá, en este tipo de reuniones, lo que percibo  no son solo decisiones, sino a las personas tal y como llegan a ese momento: con sus miedos, sus inseguridades y esa necesidad casi instintiva de mostrar los dientes cuando sienten que algo les amenaza. Y, sin embargo, con el tiempo he ido viendo que casi todo podría ser mucho más sencillo de lo que parece.

Esto lo escribo desde algo muy íntimo. Porque una comunidad de propietarios, una reunión de trabajo o cualquier espacio donde varias personas tienen que convivir y decidir algo en común, acaba siendo un espejo bastante fiel de cómo nos comportamos en la vida. De cómo reaccionamos, de cómo nos defendemos, de cómo interpretamos al otro sin darnos cuenta de lo que llevamos dentro.

Muchas veces el conflicto no nace del problema en sí, sino de lo que cada uno cree que está ocurriendo por debajo: no ser escuchado, sentirse cuestionado, pensar que el otro impone o que uno queda en desventaja. Y desde ahí, sin quererlo, todo se endurece. Las posturas se vuelven más rígidas, el tono más defensivo, y lo que podría ser una conversación sencilla se convierte en una especie de pulso innecesario.

Y lo siento así, muy claramente: casi siempre hay más fragilidad que agresividad. Más miedo que intención de dañar. Pero el miedo no siempre se deja ver como tal… a veces se viste de firmeza, de control, de tener que sostener una posición. Y entonces todo se confunde un poco, porque dejamos de escuchar lo que está vivo en el otro y empezamos a responder desde lo que imaginamos.

Para mí, estas reuniones no son solo un espacio de gestión. Son algo más cotidiano y más profundo a la vez. Un reflejo bastante fiel de cómo vivimos, de cómo nos posicionamos en el mundo, de lo fácil que sería a veces todo si no entráramos tan rápido en la defensa, en el juicio, en la necesidad de ganar.

Todo esto nace de una forma muy natural de la fábula  👉EL BOSQUE QUE APRENDIÓ A ESCUCHAR  La tengo presente como una especie de recordatorio interno, sencillo, casi silencioso. Como si me dijera que no siempre hace falta arreglar lo de fuera, sino aprender a sostener mejor lo que ocurre dentro de uno mientras todo está pasando.

Y me quedo aquí, sin más.

Porque sigo sintiendo que, debajo de todo ese ruido, las cosas podrían ser mucho más simples. Que no hace falta convertir cada diferencia en una batalla. Y que, si uno pudiera mirar un poco más al otro desde la comprensión y un poco menos desde la reacción, muchas de estas situaciones dejarían de pesar tanto… y empezarían a sentirse solo como lo que son: personas intentando convivir lo mejor que saben, desde el momento en el que están.


Isidris: el portal a una realidad intraterrena.


 

Esto ocurrió en febrero de 2020, aproximadamente un mes antes del confinamiento.

Había terminado de trabajar y me senté tranquilamente a hacer una meditación, como tantas otras veces. Mi cuerpo estaba completamente consciente y presente en la butaca, en un estado normal, relajado, de final del día.

En ese momento comenzó una experiencia de percepción que no se dio como sueño ni como visualización voluntaria, sino como un cambio de estado de conciencia mientras seguía plenamente despierta.

Y entonces apareció Adonai.

Así fue como se presentó.

Tenía el cabello largo y blanco, vestía una túnica en tonos beige y a su lado flotaba un báculo que no sostenía con las manos, sino que permanecía suspendido como si tuviera su propia presencia.

Su energía era muy clara: calma, confianza y ausencia total de amenaza.

Sin necesidad de muchas palabras, me invitó a seguirle.

Delante de nosotros apareció un pasadizo cuadrado, con paredes en tonos dorados y tierra, como un corredor de luz sólida.

Caminamos a través de él hasta llegar al final.

Y allí, la percepción cambió por completo.

La sensación era como estar en el borde de un gran vacío abierto hacia una ciudad intraterrena inmensa, luminosa y viva.

En ese momento comprendí que aquel lugar se llamaba Isidris, era un lugar de 5º dimensión en lo que algunos llaman "la tierra hueca".

Lo primero que percibí fue una música pulsante, como un latido profundo que no se escuchaba solo con el oído, sino que se sentía en el cuerpo.

Era como si miles de corazones vibraran al mismo tiempo, creando una única frecuencia, como la música de un único corazón. Ahí miré a Adonai y el me sonrió con sus ojos...... era impresionante la conexión y reconocimiento de esa energia. 

Esa experiencia se quedó profundamente registrada en mí, con una sensación muy clara de unidad y conexión entre todo.

Desde ese punto comenzó la vivencia dentro de Isidris

 Cómo se vivía en Isidris (5º dimension) 

Una vez dentro, lo primero que percibí es que todo funcionaba de una forma muy diferente a lo que conocemos aquí.

No había sensación de tensión, ni de prisa, ni de esfuerzo forzado.

Las cosas simplemente ocurrían de forma natural, como si cada acción estuviera en su sitio sin necesidad de presión.

La relación entre los seres era muy distinta a la que vivimos en la superficie. No se percibía competencia ni comparación. No había esa sensación de “uno es más que otro” o “uno está por encima”.Cuando se encontraban, había reconocimiento, pero sin juicio.

Los animales convivían de una forma muy sorprendente. Aquí, en nuestro mundo, los asociamos a la idea de depredación o supervivencia. Allí no se percibía esa dinámica. Había convivencia en el mismo espacio sin esa tensión de caza o miedo. Juntos carnívoros... herbívoros. 

Las plantas también se sentían muy diferentes. No eran solo elementos del paisaje. Se percibían vivas, con una especie de sensibilidad y extremidades similares a manos y piernas.  Algunas reaccionaban suavemente a la presencia, como con reconocimiento y sonrisa....... No se sentían como algo “para usar”, sino como parte del mismo sistema vivo.

La forma de obtener alimento tampoco se sentía como algo agresivo o de consumo en el sentido que conocemos aquí. Había zonas de cultivo, que no llegué a ver con claridad que tipo de alimento era, como plantas también pero con otra textura..... y la energía que se percibía no era de extracción de que unos tienen que morir para sobrevivir otros, sino de equilibrio y colaboración con el entorno.

En cuanto a la organización de todo lo que ocurría allí, no había sensación de jerarquías como las entendemos aquí. No se percibía que alguien mandara sobre otro. Más bien cada uno parecía actuar desde una coherencia interna, como si supiera su lugar sin necesidad de imposición.

Y lo más importante de todo no era lo que veía, sino lo que se sentía constantemente:

una sensación de unión.

No había separación real entre los seres, ni entre ellos y el entorno.

Todo formaba parte de algo más amplio, más conectado.

 Esferas, desplazamientos y capas de realidad

Dentro de Isidris no existía la sensación de estar en un único nivel cerrado. Era más bien como estar en una base desde la que podías acceder a otros planos.

Lo primero que percibí fueron unas estructuras que podrían describirse como esferas o burbujas energéticas. No eran objetos físicos. Se sentían como puntos de acceso a otros estados de la realidad.

El desplazamiento no requería caminar ni seguir un recorrido. Era inmediato. Más que “entrar”, era como si la conciencia cambiara de estado y el entorno se reorganizara alrededor. A veces la sensación era como estar en el aire. Otras veces como entrar en el agua. Todo con una sensación muy real, envolvente, sin transición intermedia.

El acceso no era un gesto técnico. Era más bien una intención consciente, como cuando algo responde de forma natural al contacto. También se me mostró algo más amplio: no había un solo nivel de existencia, sino varias capas coexistiendo.

Desde Isidris (quinta dimensión intraterrena), se percibía una capa intermedia donde estaban los elementales, duendes, unicornios y otras formas de conciencia vinculadas al entorno. Y por encima de esa capa intermedia estaba la superficie terrestre, donde vivimos como seres humanos en la tercera dimensión.

La percepción no era de separación absoluta, sino de coexistencia de planos. Como si todos estuvieran presentes al mismo tiempo, pero con distintas densidades de realidad.

También se percibían lo que sentía como flujos de luz o “geisers de información”, que conectaban las dimensiones entre sí. A través de ellos había intercambio constante de información entre Isidris y la superficie terrestre.

Y también se percibían movimientos organizados entre planos, como descensos hacia la tercera dimensión. Veía una especie de naves pero como en holográmas, las cuales se desplazaban hacia otros sistemas, aparecían y desaparecían como por arte de magia... como   formas de desplazamiento energético o consciente dentro de ese sistema.

Todo esto estaba atravesado por una sensación constante de conexión total entre todo lo existente.

 El mensaje y el momento previo al cambio

Durante la experiencia se me mostró que todo esto estaba conectado con un momento concreto de la Tierra: Febrero de 2020, justo antes del confinamiento: COVID. 

En ese punto se me transmitió que iba a producirse un periodo de cambio global, con movimiento, incertidumbre y miedo colectivo. Pero el mensaje no venía desde el miedo. Venía desde un estado de calma. Una calma muy profunda, que no negaba lo que iba a ocurrir, pero que mostraba otra perspectiva.

Se me transmitió algo muy claro: que independientemente del caos externo, escuchara lo que escuchara,  todo estaba en orden a un nivel más profundo. Que el miedo iba a ser parte de la experiencia humana del momento, pero que no era lo único que existía. y que se me llevó allí para mostrarme que desde ese lugar nos estarían apoyando y sosteniendo. Que confiara y que "no me creyera nada", no todo parece lo que es...... 

También se me mostró que podía ser importante transmitir esa sensación a las personas con las que tuviera contacto en ese periodo. No desde la imposición, sino desde la calma. Así lo hice en la medida en la que pude, compartiéndolo con las personas que pude contactar en aquel momento. 

Al volver a mi vida cotidiana, esa sensación de calma permaneció como una huella interna.

No desapareció de inmediato.

Se quedó como un recordatorio silencioso. Y cuando el mundo entró en el periodo del confinamiento, esa experiencia volvió a tener sentido desde otro lugar.

No como predicción, sino como comprensión interna de que hay una parte de la realidad que permanece estable incluso cuando todo lo demás cambia.

Hoy lo comparto sin necesidad de convencer a nadie.

Solo como parte de un proceso vivido.

Para mí, lo esencial no es la forma del lugar ni los detalles de la experiencia, sino la sensación de conexión y de unidad que atraviesa todo.

Y el recordatorio de que incluso en momentos de incertidumbre, puede existir un espacio interno de calma que no depende de lo que ocurre fuera, ya que la verdadera paz y equilibrio empieza a crearse desde dentro de uno mismo. De ahí comprendí el símil de llevarme al "centro de la tierra" vs el centro de tu ser.  


Esa sensación de vacío que no sabes por dónde viene (II): programa de 33 días.

 




Hola alma compañera, 

En la entrada del 17 de Abril  hablamos sobre la herida de abandono, y si sentiste que esa historia resonaba en ti, hoy quiero acompañarte a dar un paso más. No desde la exigencia, sino desde el cuidado. No desde hacerlo perfecto, sino desde hacerlo constante.

Lo que te propongo no es leer y ya está. Es vivirlo durante 33 días.

Para ello, te invito a hacer algo muy sencillo y muy importante:
consigue una libretita solo para ti, solo para este proceso.

Ponle un título que te abrace, que te recuerde el compromiso que estás haciendo contigo. Puede ser algo como:

  • Abrazándome cada día
  • Siempre conmigo, amándome
  • No me abandono
  • Mi espacio de cuidado

Cada semana volverás a este espacio para leer la práctica que toca. Y cada día, en tu libretita, anotarás lo que hagas y cómo te sientes. No hace falta escribir mucho. Solo estar contigo.

Esta libretita será tu lugar seguro. Tu forma de decirte, día a día: aquí estoy para mí.


Programa de 33 días para acompañar la herida de abandono

La clave es simple:
una práctica por semana, repetida todos los días.
Sin añadir más. Sin exigencia. Solo constancia.

🌿 Semana 1 – Saludo al niñ@ interior (Días 1 al 7)

  • Momento: Cada mañana, antes de levantarte de la cama
  • Duración: 1 minuto

Qué hacer:
Respira profundo tres veces y di en voz alta o en susurro:

“Buenos días, te abrazo, te veo, mereces amor.”

Hazlo despacio. Sintiendo las palabras.

En tu libretita:
Escribe una frase breve cada día:

  • cómo te sentiste
  • si te costó
  • si apareció alguna emoción

No analices. Solo registra.


🌿 Semana 2 – Diario de reconocimiento (Días 8 al 14)

  • Momento: Cada noche, 15 minutos antes de acostarte
  • Duración: 5 minutos

Qué hacer:
Escribe cada día en tu libretita:

  1. Una cosa que hiciste bien hoy
  2. Una forma en la que te cuidaste

Ejemplos:

  • “Hoy salí a caminar aunque no tenía ganas.”
  • “Me hablé con más suavidad.”
  • “Descansé sin exigirme.”

No busques grandes cosas. Lo pequeño es lo que construye.


🌿 Semana 3 – Compromiso contigo (Días 15 al 21)

  • Momento: Cada mañana, 15 minutos antes de desayunar

Qué hacer:

Elige un solo compromiso concreto y repítelo todos los días.

Ejemplos (elige solo uno):

  • Beber un vaso de agua 15 minutos antes del desayuno
  • Dar un paseo de 10 minutos
  • Recoger un espacio pequeño de tu casa (una mesa, una silla, un rincón)

Muy importante: no cambies el compromiso durante la semana.

En tu libretita:
Apunta cada día:

  • si lo hiciste
  • cómo te sentiste al cumplirlo

Esto es clave: estás aprendiendo a no abandonarte.


🌿 Semana 4 – Gestos de cariño (Días 22 al 28)

  • Momentos: Mañana, tarde y noche

Qué hacer cada día:

  1. Por la mañana
    Mano en el pecho + respiración profunda (1 minuto)
  2. Por la tarde
    Abraza un cojín o almohada durante 1 minuto
    Mientras piensas:

    “Me cuido, me abrazo.”

  3. Por la noche (antes de dormir)
    Repite mentalmente:

    “Merezco amor y cuidado.”

En tu libretita:
Escribe una palabra o frase sobre cómo se sintió tu cuerpo.

Ejemplo:

  • “calma”
  • “me costó”
  • “me emocioné”


🌿 Semana 5 – Presencia y nuevas palabras (Días 29 al 33)

  • Momento: Un único momento del día, elige siempre el mismo
  • Duración: 10 minutos

Qué hacer:

  1. Presencia (5 minutos)
    Siéntate en silencio
  • siente tus pies en el suelo
  • respira
  • mira a tu alrededor y nombra 3 cosas que ves
  1. Reescribir pensamientos (5 minutos)
    Cuando aparezca un pensamiento duro, haz esto:
  • Escríbelo
  • Respira
  • Cámbialo por una frase más amorosa

Ejemplo:

  • “No soy suficiente”
    → “Estoy aprendiendo, y merezco amor mientras tanto”

En tu libretita:
Apunta uno de esos cambios cada día.


💛 Cierre

No necesitas hacerlo perfecto.
No necesitas sentir algo especial cada día.

Solo necesitas estar. Repetir. Volver.

Durante estos 33 días, con cada pequeño gesto, estás creando algo muy profundo:
una relación contigo basada en el cuidado.

Y poco a poco, casi sin darte cuenta, algo cambia:
esa parte de ti que se sentía sola…
empieza a sentirse acompañada.

Porque esta vez,
te estás quedando contigo. 💛


“Si no has leído la primera parte, puedes hacerlo aquí:

Esa sensación de vacío .....



Esa sensación de vacío que no sabes de dónde viene (Parte 1)




Esta entrada habla sobre la herida de abandono emocional que tantas veces pasa desapercibida, porque no siempre nos faltó alguien, pero sí el amor que necesitábamos.


Quiero que te sientes conmigo un momento.
Que tomes tu café, tu té, o lo que tengas cerca… y que dejemos que este espacio sea solo para ti.

Hoy empezamos algo junt@s.
Un pequeño camino en dos partes.

Y en esta primera, quiero hablarte de algo que muchas personas llevan dentro sin saber ponerle nombre…
esa sensación de vacío que aparece a veces, sin explicación clara, pero que duele.

A eso, muchas veces, lo llamamos herida de abandono.

Pero no siempre tiene que ver con un abandono físico.
No hace falta que alguien se haya ido.

A veces, por ejemplo, hay personas que crecieron con sus padres presentes, pero sin sentir ese cariño cercano, esa mirada o ese abrazo que necesitaban.
Desde fuera parecía que todo estaba bien… pero por dentro faltaba algo importante.

A veces, basta con que quien necesitábamos que nos viera, que nos abrazara emocionalmente, estuviera distante, frío o simplemente no supiera cómo hacerlo.

Ese cariño que no llegó como lo necesitábamos deja una sensación muy silenciosa:
“algo en mí no estaba bien”…
“quizá no merezco ser amado”…

Y eso, sin darnos cuenta, se queda dentro.

Si creciste sintiendo que tu necesidad de amor no siempre era respondida, es posible que hoy, de adult@, sigas cargando ese vacío.
Quizá no lo has llamado así.
Quizá lo reconoces de otras formas:

  • Miedo a que te dejen
  • Ansiedad cuando no recibes atención
  • Necesidad de agradar para sentir que vales

La herida de abandono no se ve, pero se siente.
Y se manifiesta de maneras muy distintas en cada persona.

Algunas que quizá te resuenen:

  • Miedo profundo a estar sol@, incluso en relaciones donde te cuidan
  • Baja autoestima, esa vocecita interna que susurra “no soy suficiente”
  • Dificultad para comprometerte o terminar lo que empiezas, como si algo dentro temiera perderlo
  • Buscar amor y validación fuera de ti, en logros, personas o situaciones

Quiero que leas esto con ternura:

tu corazón ha estado buscando amor, y eso está bien;
es parte de tu historia y merece ser abrazada.

Tal vez solo notes que, sin una razón clara, te cuesta confiar…
o que a veces te alejas…
o que, por el contrario, das demasiado para que te vean.

Nada de eso es casual.
Es tu forma de intentar encontrar el cariño que faltó.

Y eso merece ser mirado con respeto.

Hoy, mientras compartimos este momento,
te invito a hacer algo muy sencillo:

mirarte hacia dentro con suavidad.

No para analizarte.
No para exigirte.

Solo para reconocer que ese miedo, ese vacío… está ahí.
Y que ahora puede empezar a ser acompañado de otra manera.

En la siguiente entrada, vamos a dar un paso más.
No desde la teoría, sino desde lo práctico.

Voy a acompañarte durante 33 días con pequeños gestos concretos para que empieces a cuidarte de verdad.
Sin agobio. Sin exigencia.

Pero hoy…
solo quédate con esto:

no estás sol@
y mereces amor,
también el tuyo.
 💛


“Si quieres ir un paso más allá, aquí tienes la segunda parte con un programa de 33 días:
👉Herida de abandono: Programa de 33 días


Y por si no la conoces y quieres escucharla aquí te dejo el enlace a una fábula que habla sobre esto 👉 Mia, la cachorrita que aprendió a brillar que quizá también pueda guiarte a comprender esta herida  desde un lugar más profundo, más simbólico… quizá incluso a sentirla de otra manera.

Te abrazo 💛


De la intención al cambio real.

 

La acción más pequeña es mejor que la intención más grande

Una guía sencilla para dejar de reaccionar en automático y empezar a actuar con conciencia, paso a paso.


Muchas personas queremos sentirnos mejor, más felices, más tranquilas.

En todos estos años —desde mi propio trabajo personal hasta acompañando a otras almas— me he dado cuenta de algo muy claro:

Queremos que no nos afecte lo que nos dice alguien a quien queremos.
Nuestro padre, nuestra madre…
Queremos soltar esas emociones enquistadas.
Queremos que no nos remueva lo que hace el vecino.
Queremos más autoestima.
Más capacidad de soltar lo que ya huele a viejo.

Pero, siendo honestos, la mayoría de nosotros nos engañamos.

Leemos, escuchamos, reflexionamos… y por un instante algo se mueve dentro.
Parece que entendemos. Parece que algo cambia. Pero se va.

Se desvanece tan rápido como llegó. 💭

Como un pensamiento pasajero.
Como un olor que aparece y desaparece.
Como el canto de un pájaro que escuchas un momento… y luego ya no está.

Así funciona nuestra mente cuando no hay intención.

Sin intención, sin propósito, sin acción… nada cala.

Y entonces llegan los lamentos.


¿Qué es realmente la intención?

La intención no es un deseo.
No es “me gustaría”.
No es una idea bonita.

La intención es pensamiento con acción.
Es recolocarse internamente.
Es sentir que eso que quieres… ya está sucediendo dentro de ti.

Es una energía sostenida.

Porque si no hay esa fuerza detrás, si no hay una implicación real…

ninguna intención tiene sentido.


Una verdad incómoda

Muchas personas dicen que quieren cambiar:
su relación con alguien, su forma de reaccionar, su manera de tratarse.

Pero no hay verdadera intención detrás.

Y sin intención… no hay cambio.


Pautas de compromiso y honestidad

Si de verdad quieres cambiar algo, prueba con esto:

1. Nómbralo con claridad
¿Qué quieres cambiar exactamente?
No vale “quiero estar mejor”.
Ejemplo: “Quiero dejar de reaccionar con rabia cuando hablo con mi madre.”

2. Hazlo concreto y observable
¿Cómo sería ese cambio en la práctica?
¿Qué harías diferente?

3. Comprométete con una acción pequeña pero real
No algo grande.
Algo que puedas sostener.

4. Siente que ya está ocurriendo
Antes de que pase fuera, tiene que empezar dentro.
Imagínate actuando de esa nueva manera.
Habítalo.

5. Repite, aunque no te salga perfecto
La intención no es perfección.
Es continuidad.


Ejemplo práctico con tu madre o con quién tú quieras....

Quieres cambiar tu forma de actuar con tu madre.

En lugar de reaccionar como siempre, prueba esto:

  • Antes de verla, respira y recuérdate: “Hoy voy a escuchar sin defenderme.”
  • Durante la conversación, observa tu impulso de reaccionar… pero no lo sigas automáticamente.
  • Después, revisa: ¿qué ha sido diferente, aunque sea mínimo?

No se trata de hacerlo perfecto.
Se trata de hacerlo con intención.


Un pequeño compromiso para hoy

Antes de seguir con tu día:

  1. Elige una situación específica donde aplicarás tu intención.
    Por ejemplo, esa conversación con tu madre.
  2. Respira y repite tu intención:

    “Hoy voy a actuar con calma y conciencia, aunque sienta emoción.”

  3. Observa lo que sucede
    No importa si no sale perfecto.
    Lo importante es que hay intención detrás y un primer paso real.

Esto convierte tus pensamientos en práctica y tu intención en algo tangible.


Para profundizar

Si sientes que algo de todo esto te ha resonado, te invito a escuchar esta reflexión donde hablo sobre la magia de la intención.
Quizá no sea solo escucharla… quizá sea el momento de empezar a sostenerla.

👉 La magia de la intención.


Antes de terminar, hazte esta pregunta sincera:

¿De verdad estás dispuesto/a a sostener una intención…
o solo a pensar en ella?

La intención no es algo que se piensa.
Es algo que se siente y se hace.
Si la sostienes, empieza el cambio.
Si no… solo quedará ruido.

Ángeles encarnados, semillas estelares y walk-ins: almas que también habitan en la Tierra ( Parte 2)



Si te gustó la entrada sobre ángeles encarnados,
👉Almas Angelicales encarnadas en la Tierra  esto es una especie de continuación para quienes sienten curiosidad por otros tipos de almas que hoy caminan entre nosotros. Y sí, hay de todo: ángeles encarnados, ángeles con forma humana, semillas estelares y walk-ins, cada uno aportando su luz de manera única.


Ángeles encarnados y ángeles con forma humana

Te cuento algo que he visto y sentido: no todos los ángeles son iguales, y no todos vienen de la misma manera. Y como siempre digo, esta no es la verdad absoluta. 

Los ángeles encarnados decidieron ponerse el “disfraz” humano completo: nacen, tropiezan, ríen, lloran por cafés derramados… y aún así llevan una luz en el corazón que no se apaga. Para quien no lo percibe, parecen simplemente “personas con algo especial”, pero su energía es única, y su misión suele estar ligada a ayudar y sanar a otros, incluso sin palabras.

Luego están los ángeles con forma humana, que llegan de manera más puntual. No vinieron a quedarse toda la vida; más bien, hacen apariciones estratégicas: un gesto, una palabra, un instante que cambia algo en ti. Y sus ojos… uf, sus ojos lo dicen todo. Hasta que lo experimentas, no se puede explicar: simplemente sabes que hay algo diferente ahí, algo que te toca sin esfuerzo. Probablemente nunca los vuelvas a ver, pero tu corazón no lo olvida.

Si eres sensible, incluso puedes percibir sus alas. Sí, esas que flotan suavemente detrás de ellos como un abrazo silencioso. Y aunque suene a fantasía, créeme, hay momentos en los que solo quieres acercarte y decir: “Oye, gracias por estar aquí, aunque sea cinco minutos”.

Al final, tanto ángeles encarnados como los que adoptan forma humana nos recuerdan algo simple: que el amor existe, incluso cuando no lo vemos, y que puede aparecer en el momento más inesperado. 


Walk-ins: cuando el alma hace relevo 

Los walk-ins son un fenómeno fascinante: un alma nueva entra en un cuerpo que ya ha vivido un tiempo, reemplazando a la anterior. No es posesión ni magia negra; es un acuerdo profundo entre almas, desde planos de amor y consciencia superiores. En acompañamientos a animales y humanos me he encontrado con varios casos, recuerdo uno de un padre que reencarnó en perro durante unos meses, porque tenía que dar un mensaje y terminar ciertas cosas con su hija y esa era la forma mas cercana de hacerlo. 

¿Por qué ocurre? Bueno, hay varias razones y todas tienen su toque mágico:

🔹 A veces, la primera alma ya completó lo que vino a aprender y decide que es momento de dar paso a otra que tiene una misión especial.
🔹 Otras veces, la nueva alma necesita entrar al mundo sin pasar por la infancia, para cumplir una misión urgente desde el primer momento.
🔹 Hay ocasiones en que ambas almas acuerdan compartir la encarnación, como un relevo pensado desde planos superiores.
🔹 Y sí, también pueden pasar cosas más inesperadas: un accidente, un coma o una experiencia cercana a la muerte puede abrir la puerta a un cambio de alma.

Es como un cambio de protagonista en la película… pero desde el amor y con la misión clara de seguir brillando en la Tierra.


Semillas estelares: almas de otros mundos 💫

Las semillas estelares son un tipo de alma que viene de otros planetas o dimensiones. Traen un propósito muy especial: aportar luz, creatividad y su chispa única al planeta.

Algunas cosas que suelen sentir:

  • Desde pequeños, sienten que su hogar real está en otro lugar. Esa nostalgia no tiene explicación con palabras.
  • Tienen curiosidad por todo lo que está más allá de nuestro planeta: estrellas, otros mundos, vida en otras dimensiones… todo eso les hace brillar los ojos.
  • Su intuición y sensibilidad aparecen muy pronto, y a veces parecen “ver cosas que los demás no ven”.
  • Y, claro, se sienten diferentes. Piensan distinto, sienten distinto, reaccionan distinto… y eso puede ser tanto divertido como agotador.

Lo bonito es que toda esa diferencia no es un problema, sino un regalo: les permite traer luz a la Tierra a través de la creatividad, la inspiración, la sanación, acompañamiento o simplemente con la forma en que viven y sienten la vida.


Ángeles encarnados vs. semillas estelares 😇 💫

Sí, pueden parecer similares: ambos tipos de almas brillan y sienten que no pertenecen del todo a este mundo. Pero hay diferencias:

  • Los ángeles encarnados se sumergen en la vida humana con todos sus dramas y emociones, y su misión está muy ligada a ayudar y sanar.
  • Las semillas estelares traen un pedacito de otros mundos. Su “extrañeza” viene de la nostalgia de su hogar real, y su propósito es aportar creatividad, sensibilidad y luz, más que vivir cada drama humano.

Ambos nos recuerdan que el Universo es mucho más grande de lo que vemos, y que hay magia y amor incluso en los lugares más inesperados.

Si te has quedado con ganas de más sobre los walk-ins, ángeles o semillas estelares, o simplemente quieres saber cómo reconocerlos (sin que te asusten), déjamelo en los comentarios y prometo que en la próxima taza de té seguimos charlando.

Te abrazo 💛☺

Almas angelicales encarnadas: cuando el amor aprende a habitar la Tierra

 



Hay almas que llegan a este mundo con una sensación difícil de explicar.

Desde muy pequeñas, sienten que algo no encaja del todo. Observan, sienten, aman… pero en lo más profundo hay una nostalgia en algunos suave, en otros muy intensa como si recordaran —sin palabras— otro lugar.

No siempre ocurre desde la infancia. A veces esa conciencia despierta más tarde, en la vida adulta, cuando algo dentro se abre, cuando alguien les pone palabras, o cuando, simplemente, ya no pueden ignorar lo que sienten.

Hoy quiero hablar de esas almas.

De las almas angelicales encarnadas.


Un origen donde solo existe el amor

Se dice que existen distintos planos de existencia, y uno de ellos es el plano angelical. No es un lugar físico, sino un estado de conciencia donde la energía que lo sostiene todo es una: el amor incondicional.

Un amor sin opuestos.
Sin juicio.
Sin miedo.

Desde ahí, algunas almas deciden encarnarse en la Tierra.

No porque sean superiores —todas las almas tienen el mismo valor—, sino porque su experiencia es distinta. Y en esa diferencia nace tanto su belleza como sus desafíos.


¿Cómo se siente un alma angelical en la Tierra?

Encarnar aquí, en un mundo de dualidad, puede ser profundamente impactante para ellas.

Porque pasan de un estado de unidad a un mundo donde todo se percibe separado:
bien y mal, luz y sombra, amor y miedo.

Y eso… cuesta... y mucho.

Muchas de estas almas sienten:

  • Una profunda dificultad para comprender la maldad o el daño consciente.

  • Una tendencia natural a amar sin condiciones, incluso cuando eso les hiere.

  • Una sensibilidad extrema a las energías, ambientes y emociones de los demás.

  • Una sensación de no pertenecer, como si estuvieran “de paso” en este mundo.

A veces, lo más cotidiano —el ritmo, las normas, incluso el propio cuerpo— puede resultarles abrumador.

Incluso algo tan básico como alimentarse, sostener una rutina o adaptarse al tiempo lineal puede sentirse extraño al principio.


La inocencia del alma

Hay una cualidad muy característica en ellas: la inocencia.

Pero no es ingenuidad sin más.
Es una inocencia que nace de no haber conocido antes la densidad de este plano. Miras sus ojos y solo ves bondad. 

Por eso, muchas veces:

  • Confían más de lo que deberían.

  • Ven luz donde otros ven peligro.

  • Se entregan sin defensas. 

Y cuando la vida les muestra otra cara… el impacto puede ser profundo.

De ahí que algunas atraviesen etapas de tristeza intensa, desorientación o vacío. No porque sean débiles, sino porque están aprendiendo algo completamente nuevo: vivir en un mundo donde el amor no siempre se expresa como ellas lo conocen.


El corazón como guía

Si algo define a estas almas es su corazón.

Un corazón que no sabe hacer otra cosa que amar.
Amarlo todo.
Sin filtros. 

Muchas tienen una capacidad natural para acompañar, sostener, calmar.
No necesitan “hacer” demasiado: su sola presencia ya transforma.

A veces canalizan esa energía a través del arte, la palabra, la escucha o la sanación. Otras veces, simplemente siendo quienes son. 


¿Por qué vienen?

No hay una única respuesta, pero hay dos grandes impulsos que suelen repetirse:

Experimentar lo humano.
Sentir lo que aquí se vive: el cuerpo, los sentidos, las emociones intensas, los vínculos.

Aportar amor en momentos concretos.
Como si su presencia tuviera un propósito silencioso: suavizar, acompañar, recordar.

No siempre lo saben desde el principio.
De hecho, muchas veces lo olvidan… para poder vivir la experiencia completa. Pero los que lo recuerdan incluso pueden sentir el apoyo de sus "almas angelicales" desde el otro lado y eso da mas liviandad a la experiencia. 


El desafío de quedarse

Para algunas de estas almas, simplemente estar aquí puede ser lo más difícil.

La densidad, el ruido, la desconexión… pueden llevarlas a sentirse perdidas o a no encontrar su lugar.

Por eso es tan importante el arraigo.

Aprender a habitar la Tierra sin perder su esencia.
Cuidar su energía.
Rodearse de espacios y personas que no apaguen su luz.

Y, sobre todo, comprender que no hay nada “mal” en ellas.


Una mirada más amorosa

Quizá conoces a alguien así.
O quizá, al leer esto, algo dentro de ti se ha reconocido en silencio.

Sea como sea, estas almas no necesitan ser cambiadas.
Necesitan ser comprendidas.

Porque en un mundo que a veces olvida cómo amar,
ellas vienen a recordarlo… incluso cuando aún están aprendiendo a sostenerse aquí.


No han venido a encajar.
Han venido a amar en un lugar donde eso no siempre es fácil.

Y aunque a veces duela,
aunque a veces se sientan fuera de lugar…

eso no es debilidad.

Es su verdadera fuerza.

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