La meditación (me di atención), en esencia, es darte atención a ti mismo. Por eso es tan sencilla: puedes practicarla en cualquier momento, haciendo lo que hagas. Pintando, cocinando, caminando… solo obsérvate mientras lo haces, como si alguien te mirara desde fuera. Nota cómo eres tú, cómo te mueves, cómo respiras, cómo sientes cada instante.
Quiero empezar una pequeña serie de entradas cortitas para acompañarte y darte ideas de cómo meditar en tu día a día. Esta es la primera:
Ejercicio 1 — Respiración consciente.
Respirar es algo que hacemos todo el tiempo, pero rara vez nos detenemos a sentir realmente cada respiración. Este ejercicio te invita a parar un momento cada hora (o cada dos horas) y conectar contigo mismo, aunque estés en el trabajo, cocinando o haciendo cualquier cosa.
No se trata de controlar la respiración ni cambiar nada, solo de observarla mientras ocurre. Nota cómo entra el aire, cómo llena tus pulmones y cómo sale nuevamente. Observa si tu respiración es rápida o lenta, profunda o superficial:
Puedes sentirte y decirte: Ahora estoy respirando mas rápido...siente esa rapidez con la que coges y sueltas el aire.
O quizá tu respiración es mas lenta y te digas: ahora estoy respirando mas calmado ......siente la calma que eso te ofrece.
Cada cambio en la respiración es una señal de tu cuerpo y de tu momento presente. Puedes acompañarlo con una frase amable:
“Inspiro y siento mi cuerpo…
Espiro y sonrío.”
Si tu mente se distrae, vuelve suavemente a la respiración. Cada regreso es un pequeño acto de cuidado y presencia.
Con la práctica, descubrirás que darte atención a ti mismo puede ser tan sencillo como observar cómo eres mientras pintas, cocinas o caminas. Poco a poco, tu respiración y tu observación consciente se convierten en anclas que te ayudan a reconectarte contigo mismo, especialmente cuando la vida cotidiana nos arrastra hacia afuera y nos desconecta de nuestro propio ser.
Haz esta práctica unos minutos cada hora o cada dos horas. No importa lo que estés haciendo: el solo hecho de detenerte y mirarte a ti mismo con atención es "me di atención".
Aqui tienes el Respirando el presente: Ejercicio 2.

Me encanta como algo que para muchos puede ser tan difícil en realidad es muy fácil, tan fácil como volcar por unos instantes hacia nosotros mismos la atención que le damos a todo lo demas.
ResponderEliminarGracias Bel.
EliminarBonito ejercicio y bonita reflexión.🤍
ResponderEliminarY yo me pregunto, ¿cuántas personas que quieren cambiar su manera de vivir y sentir, se tomarán la molestia de incorporar un hábito tan sencillo en la vorágine y comodidad de sus vidas?
Te leo y me sonrío recordando a todas esas personas que en alguna ocasión se han cuestionado que algo no marcha del todo bien en sus vidas.
Esas personas que dicen que quieren algo diferente, esas personas que dicen “envidiar” otra forma de vida o de ser.
Y me doy cuenta que esas mismas personas nunca cambian, no son capaces de incorporar un nuevo hábito en sus vidas por muy sencillo que sea.😖
Acaso solo se puede aprender en la infancia? O siendo adultos hace falta una fuerza de voluntad indescriptible?
A mi, a ratos, se me acaba la paciencia y la esperanza en lo de aconsejar y ayudar a otras personas en estos temas, porque hay una gran resistencia al cambio.
Sin embargo, admiro tu coraje y compasión hacia el ser humano, confiando, guiando y acompañando una y mil veces.
Meditemos pues, para no perdernos en la mente demente. 🥰
Un abrazo ❤️
Gracias Ana. Desear algo no cuesta nada, y manifestarlo tampoco, solo que en esta 3D, mas bien dices venimos a "desaprender" y no todo el mundo está dispuesto a soltar lo que "cree" que forma para de él/ella. Y todo es respetable siempre y cuando uno sea honesto y que por mucho que persiga "algo" si no se vacía antes de todo lo que ya está ocupando "toda una vida" poco espacio habrá para lo nuevo.
Eliminar