Entradas populares

Esa sensación de vacío que no sabes de dónde viene (Parte 1)




Esta entrada habla sobre la herida de abandono emocional que tantas veces pasa desapercibida, porque no siempre nos faltó alguien, pero sí el amor que necesitábamos.


Quiero que te sientes conmigo un momento.
Que tomes tu café, tu té, o lo que tengas cerca… y que dejemos que este espacio sea solo para ti.

Hoy empezamos algo junt@s.
Un pequeño camino en dos partes.

Y en esta primera, quiero hablarte de algo que muchas personas llevan dentro sin saber ponerle nombre…
esa sensación de vacío que aparece a veces, sin explicación clara, pero que duele.

A eso, muchas veces, lo llamamos herida de abandono.

Pero no siempre tiene que ver con un abandono físico.
No hace falta que alguien se haya ido.

A veces, por ejemplo, hay personas que crecieron con sus padres presentes, pero sin sentir ese cariño cercano, esa mirada o ese abrazo que necesitaban.
Desde fuera parecía que todo estaba bien… pero por dentro faltaba algo importante.

A veces, basta con que quien necesitábamos que nos viera, que nos abrazara emocionalmente, estuviera distante, frío o simplemente no supiera cómo hacerlo.

Ese cariño que no llegó como lo necesitábamos deja una sensación muy silenciosa:
“algo en mí no estaba bien”…
“quizá no merezco ser amado”…

Y eso, sin darnos cuenta, se queda dentro.

Si creciste sintiendo que tu necesidad de amor no siempre era respondida, es posible que hoy, de adult@, sigas cargando ese vacío.
Quizá no lo has llamado así.
Quizá lo reconoces de otras formas:

  • Miedo a que te dejen
  • Ansiedad cuando no recibes atención
  • Necesidad de agradar para sentir que vales

La herida de abandono no se ve, pero se siente.
Y se manifiesta de maneras muy distintas en cada persona.

Algunas que quizá te resuenen:

  • Miedo profundo a estar sol@, incluso en relaciones donde te cuidan
  • Baja autoestima, esa vocecita interna que susurra “no soy suficiente”
  • Dificultad para comprometerte o terminar lo que empiezas, como si algo dentro temiera perderlo
  • Buscar amor y validación fuera de ti, en logros, personas o situaciones

Quiero que leas esto con ternura:

tu corazón ha estado buscando amor, y eso está bien;
es parte de tu historia y merece ser abrazada.

Tal vez solo notes que, sin una razón clara, te cuesta confiar…
o que a veces te alejas…
o que, por el contrario, das demasiado para que te vean.

Nada de eso es casual.
Es tu forma de intentar encontrar el cariño que faltó.

Y eso merece ser mirado con respeto.

Hoy, mientras compartimos este momento,
te invito a hacer algo muy sencillo:

mirarte hacia dentro con suavidad.

No para analizarte.
No para exigirte.

Solo para reconocer que ese miedo, ese vacío… está ahí.
Y que ahora puede empezar a ser acompañado de otra manera.

En la siguiente entrada, vamos a dar un paso más.
No desde la teoría, sino desde lo práctico.

Voy a acompañarte durante 33 días con pequeños gestos concretos para que empieces a cuidarte de verdad.
Sin agobio. Sin exigencia.

Pero hoy…
solo quédate con esto:

no estás sol@
y mereces amor,
también el tuyo.
 💛


“Si quieres ir un paso más allá, aquí tienes la segunda parte con un programa de 33 días:
👉Herida de abandono: Programa de 33 días


Y por si no la conoces y quieres escucharla aquí te dejo el enlace a una fábula que habla sobre esto 👉 Mia, la cachorrita que aprendió a brillar que quizá también pueda guiarte a comprender esta herida  desde un lugar más profundo, más simbólico… quizá incluso a sentirla de otra manera.

Te abrazo 💛


2 comentarios:

  1. Así, es tal cual lo explicas. Esa sensación de vacío que no desaparece haga lo que haga.
    Esa sensación incómoda de no tener hogar, manada, familia...de no pertenecer, de tener que sostenerme sola, pero darme cuenta que no tengo todas las herramientas para hacerlo, o no se utilizarlas.
    Y para mi, es mucho mas sencillo vivir sola, en mi pequeña guarida, donde me resguardo del mundo y de todos sus peligros e incongruencias, que no termino de comprender, que exponerme a situaciones complicadas, cambios de humor o explosiones emocionales de un mundo que no es capaz de parar para observarse y sanar sus heridas.

    Hace ya mucho tiempo que no culpo a mi familia de lo que me faltó o de lo que necesité. Ellos hicieron lo que sabían hacer y lo que creyeron que era lo mejor para mi.

    Aún me recuerdo llorando desconsolada reclamando una coherencia emocional que nunca llegó. Aún me recuerdo buscando fuera lo que no encontraba dentro.

    Y aunque hoy una soy adulta funcional, con herramientas y recursos, en el fondo de mi, sigo sintiéndome vulnerable, asustada, insegura y con el paso errante sin saber muy bien a dónde ir.

    Encontré la calma en la creatividad, en las meditaciones, en los animales y ahora todo ello es mi hogar.

    Gracias por este post tan maravilloso y tu generosidad.

    Un abrazo enormeeeeee.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por abrirte y poner en palabras algo tan profundo y tan difícil de sostener en silencio.

      Lo que describes —esa sensación de no pertenencia, de vacío y de haber tenido que aprender a sostenerte sola— es más común de lo que parece, aunque no por ello deja de doler. Tiene mucho sentido que hayas encontrado refugio en espacios donde sí te sientes en calma y segura.

      También es muy valioso lo que dices de no quedarte anclada en el reproche, sino poder ver a tu familia desde su propia limitación, aunque eso no borre lo que te faltó.

      Me alegra leer que has ido encontrando recursos y lugares internos donde apoyarte. Y aun así, que sigas reconociendo esa parte vulnerable habla de mucha honestidad contigo misma.

      Gracias a ti por compartirlo aquí. Un amoroso 💕abrazo.

      Eliminar

Alma compañera,
si te nace compartir algo, cuéntame
Aquí estoy.

Reuniones, espejos y silencios

  Hola alma compañera, esta entrada viene como hilo a una publicación de mi canal de Youtube Voz Corazón que habla sobre las reuniones de co...