Hoy vuelvo a la madre desde otro lugar, pero si todavía no has escuchado la reflexión que me lleva a estas palabras, aqui la puedes escuchar: Nuestra madre: el primer latido del amor.
Como decía siento escribir sobre la madre, no tanto como persona, sino como energía.
Como algo que permanece incluso cuando todo lo demás falla.
Escuchando la reflexión, sentí que el alma se parece mucho a una madre.
No exige, no empuja, no abandona.
Está.
Observa.
Sostiene.
La madre biológica es humana.
Ama como puede, cuida como sabe, se equivoca, se cansa.
Y eso también es parte de la vida.
Pero el alma… el alma no se va.
Es esa presencia constante que sigue ahí incluso cuando nadie más puede quedarse.
Empiezo a sentir que el verdadero canal del amor no está "solo" afuera,
sino dentro.
En esa madre interior que todos llevamos, mujeres y hombres.
Una energía que no depende de la historia,
sino de la capacidad de volver a casa.
La niña interior vive ahí.
En el lugar donde el alma sabe cómo abrazar sin condiciones.
Donde no hay reproche por sentir demasiado ni exigencia por ser algo distinto.
Solo cuidado.
Tal vez sanar a la madre no sea idealizarla,
ni pedirle que nos dé lo que no pudo.
Tal vez sea permitir que el alma ocupe su lugar.
Que se convierta en esa madre amorosa que nos acompaña en silencio,
la que nos susurra: está bien, estoy aquí.
Porque al final,
todo puede irse,
todo puede cambiar,
pero ese amor interno permanece.
La madre interior no depende de nadie.
Es el amor incondicional que aprendemos a habitarnos.
Y cuando lo recordamos,
la vida se vuelve un poco más amable.
Hoy escribo esto para quedarme con esa energía.
Para volver a mí.
Para maternarme 💕

Que bonito plantearse la idea de la Madre Interior, es como un regalo para el niño que también habita en nosotros y que muchas veces necesitó sostén, amor y acompañamiento y que ahora puede recibirlo de esa madre que sabe realmente como y cuando darle lo que requiere.
ResponderEliminarSi, es verdad.....y siempre está con nosotros..
EliminarMe gusta como lo has redirigido y resignificado. De esta manera el amor se entiende de una manera mucho menos complicada, ya que la mente siempre lo hace todo más difícil.
ResponderEliminarBuscamos fuera lo que ya habita en nosotros. Queremos una madre que nos quiera, un padre que nos vea, unos hermanos que sean amigos…
Buscamos en casi todo y en casi todas las personas, sentirnos amados y vistos, y somos capaces de hacer de todo para lograrlo.
Es un sentimiento tan desesperado, que nos lleva a hacer, decir y pensar cosas que vibran más en carencia y miedo que en amor y compasión.
Como bien dices, el amor ya habita en nosotros, pero, ¿qué pasa, por qué no lo sentimos así? Porque nos hemos desconectado del cuerpo y del corazón. ❤️ Hay tanto ruido alrededor y en nuestra mente, que no somos capaces de detectar ese sonido dulce y delicado que late constantemente dentro. Necesitamos apagar el motor del coche, de la radio interna para volver a escucharlo, porque estar está y siempre ha estado ese amor.
Un amor de madre, de aceptación, de cuidado, de ternura, un amor que no empuja, sino que invita, abraza y llena de paz.
Un abrazo 🤗
Como dice alguna frase popular que me cuestiono : madre no hay mas que una….quiza como figura física si….. pero y como energía?😏 Sonia.
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