El otro día mi primo me envío un mensaje por WhatsApp, y sobre aquello escribo hoy.
Me compartía algo que le duele desde hace tiempo y cada vez mas y compartía conmigo con total apertura:
El dolor del mundo.
La violencia del ser humano contra el ser humano, contra los animales, contra la vida misma.
No lo entiende.
No comprende cómo podemos hacernos tanto daño unos a otros por poder, por miedo, por un trozo de tierra, por creer que el otro es distinto.
Mientras le escuchaba, sentía ese nudo que a veces aparece en el pecho.
Porque aunque no vivamos esas situaciones de cerca,
aunque no le estén ocurriendo a alguien de nuestra familia,
ese dolor se cuela igual.
Los guías espirituales, y el maestro Jesús, tiempo atrás, me dijeron algo que cambió mi forma de "mirar" todo esto para no quedar en frustración y sufrimiento.......
Nada de esto es nuevo.
Esta violencia, esta lucha, esta sensación de separación ha existido siempre.
Forma parte del ego humano, de creer que estáis separados unos de otros.
Dios, la Fuente, la Vida… no lo detienen porque existe el libre albedrío.
Cada alma atraviesa aquello que ha venido a experimentar, aunque desde aquí nos duela y no lo comprendamos del todo.
Y aquí vino el aprendizaje más profundo para mí, no de un día a otro, sino con el tiempo:
No mirar hacia otro lado.
Pero tampoco ahogarme en ese dolor.
Lo que hago es esto:
respiro,
dejo que ese dolor pase por mí,
lo siento sin rechazarlo
y sin quedármelo.
Y es ahí, en ese momento, donde nace algo muy concreto:
un gesto interior de respeto profundo.
Ahí es donde digo, en silencio:
te honro.
Te honro a ti, alma que estás sufriendo, aunque estés lejos.
Te honro porque no conozco la historia completa que has venido a vivir.
Y desde ahí no juzgo, no explico, no corrijo.
Siento ese dolor atravesarme, como el viento,
y lo dejo transformarse.
No se queda en mí.
Regresa al mundo convertido en luz, en compasión, en amor.
Y eso es lo que te devuelvo a ti.
Esto es lo que he aprendido a hacer con este dolor.
No para huir.
No para negarlo.
Sino para sostenerlo sin ahogarme.
Porque si yo me hundo en él, no ayudo.
Pero si mantengo mi luz encendida —aunque sea pequeña—,
esa luz también acompaña.
Dejo esto aquí como una página de diario.
No viene de ninguna grabación.
Solo de algo que necesitaba ser escrito.
Y si te apetece, me encantaría leerte.
No para responder.
No para aconsejar.
Solo para escuchar qué se movió en ti al leer esto.
Este espacio es para hablar bajito,
para no caminar solos. 🌿

Que bonita interpretación del mensaje. Después de leerte he entendido todo con claridad. Somos canales de limpieza que procesamos el dolor para transformarlo en luz y amor.
ResponderEliminarMuchas gracias por esta hermosa reflexión 🤗💖
Me encanta tu reflexión. Muy bonito ser quienes podemos transformar el sufrimiento en luz…es una preciosa forma de sentirlo.
EliminarUn abrazo
Una bonita forma de definirlo, sabiendo que el dolor es un camino de aprendizaje si sabemos cruzarlo enfocados en el amor. Gracias almita amorosa.
ResponderEliminarCada una de tus reflexiones siempre me recorren la piel con una energía de amor y compasión. 💖
ResponderEliminarMe gusta leerte y detenerme en tus palabras para sentir todo lo que me traen.
Un gran tema este del dolor del mundo, de la naturaleza, de los animales, de los seres humanos… una no sabe siempre cómo sentirse cuando mira el dolor de frente. 😖
Se encoge el corazón, se pone una presión en el medio del pecho que te puede llevar a una profunda tristeza, a veces, muy difícil de sobrellevar.
A mi solo me funciona, en ciertas ocasiones, mirarlo con compasión, recordarme que son experiencias elegidas para experimentar.
Otras veces, simplemente cambio el sujeto que sufre, y cuando me imagino que soy yo, siento que es menor el sufrimiento de lo que parece.
Pero reconozco que, en ocasiones, tengo que mirar a otro lado, no por falta de compasión, sino porque me abruma tanto, que no soy capaz de sostenerme sin hundirme también.
Mando energía, amor y luz y me digo que, yo no puedo con todo. 💖
Gracias de corazón por abrirte así 💖… se siente tu sensibilidad y ese amor tan grande con el que miras la vida.
EliminarEs muy humano lo que compartes. Cuando el corazón está abierto, también siente más profundamente el dolor del mundo… y a veces puede abrumar.
Pero hay algo muy importante en lo que dices: no estamos aquí para sostenerlo todo. También es amor saber cuándo parar, cuándo mirar hacia dentro y cuidarse. 🌿
La compasión verdadera no nace del desbordamiento, sino de un corazón en calma. Y desde ahí, una sola mirada amorosa ya transforma más de lo que imaginamos.
A veces acompañamos sintiendo… y otras, simplemente confiando y soltando. Todo forma parte.
Gracias por tu forma de mirar, por tu honestidad y por ese amor que compartes. Te abrazo fuerte 💛✨